Bragança

Bragança, ciudad sede de distrito y município, situada en el extremo Norte de Portugal, próxima de la frontera con España, en la región anteriormente conocida como Trás-os-Montes, es una historica y muy antigua ciudad en que, la dificultad de accesos y la localización en uno de los extremos del país, permitió el mantenimiento de tradiciones y costumbres durantes largos siglos.

Bragança era ya una población importante en el período de ocupación romana, habiéndose llamado “Juliobriga” y “Brigantia”, también se encontraron vestigios de ocupación anterior en el Paleolítico.
D. Sancho I repobló la ciudad, y nombró finalmente  a Bragança, después de muchas ocupaciones y pertenencias y, dada su situación estratégica, sobre todo a nivel militar y de control de vías de tráfico, siendo igualmente un lugar de pasada para las peregrinaciones a Santiago de Compostela desde el siglo XII. 

El núcleo urbano medieval, amurallado y acastillado, en el siglo XII, se mantiene en la Ciudadela, dignamente representada por la imponente Torre de Homenaje del Castillo, por el Pilar, por la Iglesia de Santa Maria y por la Domus Municipalis, edifício único en la Península Ibérica de arquitectura Románica, con la forma de un pentágono irregular, construído el siglo XII, y la Torre de la Princesa, un magnífico mirador con vistas para la ciudad.

El centro de la ciudad, ya fuera de la ciudadela Bragantina, está constituído por excelentes monumentos dignos de registro como la bonita Plaza de Sé, el Crucero de 1689, la Sé Catedral del siglo XVI y el Palacete de los Calaínhos del siglo XVIII. El patrimonio religioso es igualmente rico, como se puede observar en las Iglesias de la Misericordia, de São Bento, de São Vicente, o el Convento e Iglesia de São Francisco y, ya fuera del centro, la importante Iglesia del Monasterio de Castro de Avelãs del siglo XII. Bien próximo se situa el Parque Natural de Montesinho, donde la naturaleza está preservada y aún se pueden encontrar pequeñas y rústicas aldeas, algunas en régimen comunitario que sobrevivió al progreso de los tiempos.

Bragança es, pues, una bonita ciudad histórica, con un fuerte legado medieval, con mucho para mostrar y contar, donde la tradición es acariñada y continuada, como se puede observar en los variados trabajos artesanales, de tejidos, cuero, cerámica, cestería o cobre, o en la típica y deliciosa gastronomia transmontana.

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N 41º 48' 26,66'' , W 6º 45' 32,07''

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