Castillo de Bragança

Bragança

Información

Esta primitiva fortificación de Bragança podría haber sido edificada durante el reinado de D. Afonso Henriques, cuando esta región pertenecía a su cuñado, Fernão Mendes. El edificio fue mejorado por D. Sancho I, quien también concedió el derecho foral a la población, en 1187. Con la crisis abierta entre 1383 y 1385 por la sucesión de D. Fernando, el alcalde de Bragança, João Afonso, dudó entre Portugal y Castilla, obligando a la intervención de D. Nuno Álvares Pereira, que lo llevó al reconocimiento de D. João I. En 1409, durante el reinado de este rey, las defensas del castillo fueron mejoradas y se llevó a cabo la construcción de la imponente torre de homenaje. Volvería a sufrir alteraciones en 1640, durante la guerra de restauración, con adaptaciones para la instalación de piezas de artillería. Bragança fue también escenario de las invasiones francesas, pero su guarnición disuadió a las tropas napoleónicas.
Clasificado como monumento Nacional, el castillo de Bragança se ha visto beneficiado por obras de consolidación y restauración, así como el desprendimiento de las construcciones anexas a las murallas. El castillo tiene una cerca que envuelve el núcleo histórico de la ciudad, con un área de cerca de tres hectáreas. La ciudadela está marcada por la torre de homenaje, con 17 metros de ancho y 34 de altura. En el lado norte de la cerca, se encuentra la llamada Torre de la Princesa, que está ligada a una leyenda:
Según la leyenda, cuando Bragança aún se llamaba Benquerença, allí vivía una princesa junto a su tío, que era pretendida por un caballero pobre. Este se vio en la necesidad de partir en busca de fortuna, tras la promesa de la princesa de esperar a su regreso para poder pedir la mano a su tío. Durante varios años la princesa rechazó a todos sus pretendientes, hasta que su tío la prometió con un amigo, forzándola al compromiso, pero la princesa le confesó que su corazón pertenecía a otro hombre, cuyo regreso esperaba. El tío decidió usar una estratagema y, una noche, disfrazado de fantasma, entró por una de las puertas de los aposentos de la princesa, simulando ser el fantasma de su amado. El supuesto fantasma le dijo a la princesa que si no aceptaba casarse con el nuevo pretendiente, sería un alma condenada. Pero, a pesar de ser de noche, un rayo de sol entró por la segunda puerta, desenmascarando al tío. Así, las puertas pasaron a ser conocidas como “Puerta de la Traición” y “Puerta de Sol”.

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