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Salir

Situándose a cerca de 13 kms de Loulé, en una zona transitoria entre el Barrocal y la Sierra Algarvia, el origen de la población de Salir se pierde en el tiempo, existiendo mismo la hipótesis de haber sido habitada por los Celtas.
Una zona de casas blanca encuadrada por típicos campos algarvíos de alfarrobas, olivos y almendros, constituyen «Salir», culminada con un Castillo, hoy en día en ruinas, restando apenas una torre y dos resquicios de muralla.
El Castillo de «Salir» deberá ter sido construído durante la ocupación Almoada, en el  siglo XII, con el intuito de proteger a los campesinos de los ataques cristianos, y habrá sido el lugar escogido por D. Paio Peres Correia para esperar por D. Afonso III, para juntos hacer desencadenar la conquista del Algarve a los moros, convirtiéndose en un lugar importante en que el Castillo de "Selir" (designación Árabe) tuvo un papel privilegiado. Junto al castillo se ha edificado un espacio museológico, como forma de preservación y divulgación de los estudios arqueológicos que aquí se ha ido desarrollando.
Desde el castillo se puede disfrutar de un agradable panorama, con bonitos paisajes serranos y verdes colinas que caminan en dirección al azul del mar.
Del conjunto patrimonial de «Salir» se encuentra también su Iglesia Matriz, grande orgullo de la población, siendo su plaza el centro de la localidad.
La Fiesta de la Espiga, realizada en Mayo, el jueves de ascensión, es uno de los más importantes festejos de la localidad, donde cultura y tradición se conjugan y revelan.

La leyenda de la mora de «Salir».
Una leyenda local afirma que la población debe su nombre a la hija del alcalde moro de «Castalar», Aben-Fabilla que, amenazado por las tropas de D. Afonso III, huyó del castillo, habiendo antes enterrado su tesoro, con la esperanza de volver más tarde para rescatarlo.
Cuando los cristianos conquistaron el castillo, lo encontraron apenas ocupado por la joven hija del alcalde, que rezaba con fervor. Ésta explicó a sus captores que había preferido permanecer en el castillo a“salir”.
De lo alto de un monte vecino, Aben-Fabilla vió a su hija, ya cautiva de los cristianos y, con la mano derecha, trazó en el aire el signo de Salomón, en cuanto profería una fórmula mágica. En ese momento, el caballero D. Gonçalo Peres, que hablaba con la mora, la vió trasnformarse en una estatua de piedra. La noticia de la mora encantada se expandió y, un día, la estatua desapareció. En memoria a ese extraño suceso quedó conocida esa tierra por «Salir», en homenage al corage de la joven mora. Aún hoy se cree que, en ciertas noches, la mora encantada aparece en el castillo de «Salir».

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